martes, 4 de noviembre de 2014

Breve presentación

Si estás aquí supongo que sea porque me conoces, o porque has llegado desde Google, o porque te han pasado el enlace, o porque ... ¿O porqué? jajaja Así que cómo supongo que a la larga habrá diferentes tipos de lectores pues voy a presentarme un poco para aquellos que lleguéis por casualidad sepáis un poquito de mí, y para los que ya habéis llegado sepáis que es lo que voy a hacer con este Blog... Allá vamos!


Soy estudiante del ciclo más bonito del mundo mundial! (Cuántas veces repetiré esto!), "Atención a personas dependientes" , y no sólo eso, también estoy enamorada de mi trabajo! No hace falta que diga porqué otra vez, ¿verdad?

Y pues bien, os cuento!

La idea de abrir este Blog, surgió a partir de un ejercicio en el que vi que tenía que tenía que incluir una noticia de interés relacionada con el apoyo domiciliario. Cómo ayer parece que estaba de suerte encontré algo genial en el foro de una chica, y cómo al ejercicio también tenía que añadir una experiencia profesional pues pensé en hacerlo público y en añadir yo también noticias de interés que puedan ayudar a mis compañeros, junto con experiencias, junto con reflexiones, junto con todo lo que encuentre y se me ocurra. ¿No es genial?
He de confesaros que cuando esta tarde he entrado a la plataforma del ciclo y me he encontrado con un montón de mensajes bonitos de mis compañeros me he sentido inmensamente feliz. Así que, ya por peticiones de ellos esto tiene que seguir adelante. "Ayudarnos entre nosotros nos ayuda a nosotros mismos". (Muy aplicable a la vida en general).
Y cómo poco a poco iré modificando y escribiendo haré varias pestañas distintas para tenerlo todo más o menos organizado y no mezclar temas diferentes. Vamos, que aquí vamos a encontrar de TODO, de todo lo que de alguna manera o de otra, pueda ayudarnos, entretenernos, distraernos... También he habilitado la opción pública de los comentarios, para que todos podáis escribir. Así que si queréis decir algo...  ¡No os quedéis con las ganas! Soy toda oídos.

¡Qué tengáis un estupendo día!

Ahhhh... y GRACIAS por entrar ;)


LORENA 

lunes, 3 de noviembre de 2014

Orgullosa de ser lo que soy...

Ella tenía 91 años, yo 24. Desde que nos vimos la primera vez ambas supimos que nos íbamos a regalar momentos maravillosos, de esos que se van quedando en el corazón, de esos que marcan una vida para siempre. Junto a ella y gracias a ella descubrí lo más bonito que tiene mi trabajo, y a cambio y agradecida la prometí acabar de estudiar.
Cuando iba cada sábado por la mañana a su casa ella estaba dormida, esperando mi beso de buenos días para dedicarme tras él su primera sonrisa del día. A partir de ese momento no importaba si yo tenía un mal día, si tenía problemas personales, si estaba enferma o si no había descansado bien esa noche. Todo pasaba a un segundo plano. Todo lo que yo hacía estaba bien porque ella creía en mí, y lo más importante de todo, me enseñó a creer a mí. Con ella no solamente pude poner en práctica mis conocimientos en atención geriátrica, ella me enseñó algo que no enseña ningún curso, me enseñó a trabajar amando mi trabajo. Pocas veces he salido a mi hora porque no miraba el reloj, desde que entraba TODO lo que estaba en mi cabeza era atenderla como ella necesitaba, y hasta que yo no me quedaba conforme no me iba a mi casa. Ella, muy bien de la cabeza agradecía cada minuto mío tratándome con cariño y con palabras bonitas hacía mí.
Un martes me despertó el teléfono, ella estaba en urgencias esperando a que la UVI móvil la trasladara al hospital. Por suerte, llegué a tiempo a verla antes de que se la llevasen. El mes que estuvo ingresada me lo pase en autobuses y en el hospital, yendo a verla, quedándome a cuidarla, acompañándola, haciéndola sentir como me había hecho sentir ella a mí cuando estaba en su casa, querida. La vi mejorar, y también empeorar en muy poco tiempo, pero la vi, porque ese era mi lugar, el lugar que ella tenía que tener. Nunca había pasado ninguna noche en el hospital, pero no dudé ni un momento en experimentar lo que era amanecer en un sillón pendiente de cada movimiento que hacía. No lo dudé porque tampoco dudé de que ella con su mirada me lo estaba pidiendo, que ella me necesitaba. Cumplió los 92 años en el hospital, y yo desde aquí lloré como una niña pequeña cuando su hija me dijo que sonreía al escuchar mi voz al otro lado del teléfono cantándola el cumpleaños feliz y diciéndola que al día siguiente iría a verla. Un viernes por la mañana estando yo allí, pasó el médico a verla y nos dio la noticia más esperada por todos los que la queríamos. Nos íbamos a casa, a su nueva casa. Mi mano y la suya fueron solo una desde que comenzó el traslado, haciéndola sentir que todo estaba bien, sin soltarnos entramos a la residencia donde yo ya había trabajado. A partir de ese momento comenzó a costarme cada día más salir de la habitación 25. Justo un mes después de haber llegado junto a mí al que sería su nuevo hogar, nos dejó. El día anterior me había ido a casa con el corazón hecho pedazos sabiendo que esa era la última vez, la última vez que podría decirla "Te quiero" , y así sucedió. Desde el 29 de diciembre del año pasado, se quedó en mi corazón, para seguir siempre junto a mí, para darme fuerzas y para acompañarme en mis nuevas experiencias, laborales y personales. Hoy, la estoy cumpliendo una promesa... estoy acabando de estudiar lo más bonito del mundo, y lo estoy haciendo disfrutando también de las pequeñas cosas de la vida como ella me enseñó. ¡Qué orgullosa me ha hecho estar de mi trabajo, y cuánto me ha hecho sentir!